RÁPIDO Y LISTO PARA CORRER: ASÍ ERA EL SIMCA RALLY 2 KITÉE

El Simca Rally 2, en su versión Kitée (traducción del francés, con un kit), fue uno de esos autos que, sin prometer demasiado, terminaban dejando boquiabiertos a todos.

Compacto, ligero y temperamental, este pequeño francés se ganó su lugar en la historia grande del automovilismo popular europeo.

Pero no hablamos de cualquier versión: hablamos del Simca Rallye 2 Kitée, una variante especialmente preparada para correr (rally o categorías promocionales de pista), con especificaciones técnicas afinadas y un enfoque completamente deportivo.

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Simca Rally 2

1977: la temporada del desafío

En 1977, los campeonatos regionales de rally en Francia estaban más competitivos que nunca. Fue en ese contexto donde surgió esta variante especial del Simca.

El Simca Rally 2 Kitée estaba diseñado para responder a los desafíos más exigentes, sin perder su esencia de auto compacto y accesible.

Simca Rally 2 Kitée

Se vendía como una base para competición y, por tanto, no era un auto común: era una máquina pensada para atacar curvas, devorar caminos y competir al máximo nivel, pero con un presupuesto affordable.

El concepto de Rally 2

Más potencia, más carácter

El motor era un cuatro cilindros en línea supercuadrado de 1.294 cm³ (77×70), pero en esta versión Kitée venía preparado con un sistema de doble carburación (dos Weber 40 DC OE) y una leva modificada que le permitía alcanzar 110 CV SAE a 6.750 rpm. También incorporaba un radiador de aceite adicional y una relación de compresión de 9.5:1, lo que mejoraba notablemente la eficiencia térmica y la respuesta a altas revoluciones.

Motor trasero longitudinal

El Simca Rally 2 ganaba así no solo potencia, sino también fiabilidad para largas jornadas de rally, algo vital en la época. La ubicación del motor —trasera longitudinal— y la tracción trasera le otorgaban un comportamiento ágil y directo, ideal para caminos de tierra y rutas de montaña.

Chasis reforzado para la lucha

La base del Simca 1000 se transformó por completo. El Simca Rally 2 Kitée incluía refuerzos en las suspensiones: adelante, brazos oscilantes y elásticos, con barra estabilizadora; atrás brazos oscilantes, pero con resortes helicoidales, más barra estabilizadora de 19mm y una característica fuerte comba negativa. También llevaba amortiguadores telescópicos reforzados de marca Koni. Este conjunto permitía una rápida reacción al cambio de dirección.

Suspensión trasera

La carrocería modificada, incluía retrabajo en los guardabarros para permitir mas trocha 1,48 metros de ancho. Faroles adicionales de iodo que le daban ese carácter de auto de rally. Un spoiler delantero junto a una toma de aire para refrigerar los frenos delanteros. Llantas de aleación desplazadas y “diamantadas”. La altura total era de apenas 1,36 metros que tambien aseguraba un bajo centro de gravedad.

Suspensión delantera

Suspensión trasera y detalle del carter

Las llantas eran de acero liviano, de 13 pulgadas, con neumáticos Kleber radiales que ofrecían un agarre excelente, tanto en asfalto como en tierra.

Interior de competición

Adentro, el Simca Rally 2 Kitée no escondía su propósito. Volante deportivo de tres brazos, tablero con cuentavueltas grande al centro, asientos tipo baquet y poco más. El aislamiento acústico era mínimo y no había lujos: cada gramo contaba. El objetivo era uno solo: rendir al máximo en cada tramo cronometrado.

Interiores simples pero con mucha información

Los colores exteriores también ayudaban a contar la historia. El clásico verde con franjas negras fue uno de los más icónicos, junto a otros esquemas simples pero llamativos, con detalles específicos que lo diferenciaban del Rallye 2 de serie.

Llantas de aleación magnesio diamantadas

Performaces

Este conjunto lograba acelerar en 400 metros en 17 segundos y en 1000 metros en 33 segundos. La velocidad máxima de 162km/h se conseguía en 4ta (la última marcha) a “enroscadisimas” 7500 RPM.  Por su bajo peso y sus discos tanto adelante como atrás, frenaba de 150 km/h a cero e 75 metros. La dirección llegaba a tope con una relación bien corta que para la época con 2 vueltas y cuarto, gracias a su piñón y cremallera de 10 dientes. La relación de peso potencia, hermosos 7,45 kg/CV.

Un guerrero de los caminos franceses

El Simca Rally 2 se convirtió en un arma popular en los campeonatos regionales de rally durante la segunda mitad de los años 70. El Kitée, al ofrecerse como una preparación directa desde fábrica, se convirtió en la herramienta ideal para pilotos privados y escuderías pequeñas que buscaban competir sin arruinarse.

Eran muy usados en categorías monomarca

En 1977, estos autos eran frecuentes en pruebas del Campeonato Francés de Rally, especialmente en categorías de cilindrada baja. Sus características lo hacían ideal para tramos técnicos, caminos de montaña y rallies con muchas curvas cerradas. Era ágil, rápido en zonas trabadas, y sobre todo, confiable.

El legado del Kitée

Aunque el Simca Rally 2 Kitée no tuvo la fama global de otros autos de rally de su época, su impacto fue profundo a nivel local. Representaba esa filosofía de “auto de carreras para todos” que tantas marcas soñaron, pero pocas lograron ejecutar. Hoy, es una pieza de colección muy buscada por fanáticos de los compactos deportivos de los años 70.

En TargaSport celebramos su historia porque simboliza esa mezcla perfecta de pasión, simplicidad mecánica y eficacia en pista. Y porque, al fin y al cabo, el Simca Rally 2 no fue solo un auto: fue una declaración de intenciones. Una forma de decir que, incluso los más chicos, pueden hacer ruido en grande.

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Textos: © Ing. Dario Bakus para TargaSport

Fotos: © Unknown y capturas de Rasso-Ouest

 

 

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